El Gobierno federal planea una nueva ley sobre las expulsiones
El ministro federal del Interior, Alexander Dobrindt, declaró en una rueda de prensa celebrada en Berlín que su ministerio está preparando actualmente una nueva ley. El objetivo es permitir un mayor número de expulsiones de forma permanente. Según el ministro, la nueva ley tiene por objeto reducir los obstáculos que hasta ahora han retrasado o impedido las expulsiones.
El motivo es que, últimamente, el número de expulsiones no ha seguido aumentando. Según el Gobierno federal, en los primeros cuatro meses de 2026 se expulsó a unas 4 800 personas. Esto supone 1 344 menos que en el mismo periodo del año anterior.
Dobrindt subrayó que el Gobierno federal quiere llevar a cabo las expulsiones de forma más eficaz en el futuro. En particular, se seguirá expulsando a los delincuentes, incluso a Siria y Afganistán.
Sin embargo, en el futuro no solo se prestará mayor atención a las personas que hayan cometido delitos. Dobrindt anunció además que, en el futuro, también se podría deportar con mayor frecuencia a hombres solteros sin antecedentes penales.
Dobrindt hace un balance positivo de la política migratoria aplicada hasta ahora
Un año después de la toma de posesión del actual Gobierno federal, formado por la CDU/CSU y el SPD, el ministro federal del Interior, Alexander Dobrindt, hace un balance positivo de la política migratoria aplicada hasta la fecha. Según datos del Ministerio del Interior, la migración irregular se ha reducido en torno a un 70 % en comparación con 2023.
Dobrindt explicó que este descenso no se debe a medidas concretas. Más bien es el resultado de varias medidas aplicadas simultáneamente. Según el Gobierno federal, entre ellas se cuentan, entre otras cosas, unas 34 000 denegaciones de entrada en las fronteras alemanas, la detención de unos 1 400 presuntos traficantes de personas y la ejecución de unas 8 000 órdenes de detención.
Retrospectiva: Desde que el nuevo Gobierno federal asumió el cargo en mayo de 2025, se han aprobado además otros cambios en materia de política migratoria. Así, se suspendió durante dos años la reagrupación familiar de las personas con derecho a protección subsidiaria. Además, se volvió a suprimir la naturalización acelerada tras tres años.
Además, Dobrindt se refirió a la reforma del sistema europeo común de asilo (GEAS), cuya entrada en vigor está prevista para el 12 de junio de 2026. El objetivo de la reforma es organizar los procedimientos de asilo de forma más uniforme, reforzar los controles en las fronteras exteriores de la UE y reducir la migración secundaria dentro de Europa. Dobrindt espera que, a largo plazo, la nueva normativa europea permita también volver a reducir los controles fronterizos en Alemania.
¿Qué se sabe sobre la nueva ley?
El Gobierno federal aún no ha publicado detalles concretos sobre el proyecto de ley. Según las declaraciones realizadas hasta ahora, la ley tiene como objetivo principal simplificar los procedimientos y eliminar los obstáculos en los procesos de expulsión.
Por ejemplo, podrían contemplarse trámites administrativos más ágiles, una mejor transferencia de datos entre organismos públicos o la ampliación de las competencias de las autoridades de extranjería y la policía. También podrían incluirse en la ley nuevas disposiciones sobre la cooperación con los países de origen. Sin embargo, todavía no se ha presentado ningún proyecto de ley oficial.
Ya en el acuerdo de coalición , el Gobierno federal había anunciado su intención de volver a llevar a cabo un mayor número de expulsiones. Entre ellas se incluyen las repatriaciones a Afganistán y Siria, en un primer momento sobre todo de delincuentes y personas que supongan un peligro, pero a largo plazo también de personas sin permiso de residencia.
La UE planea nuevas normas para los denominados «terceros países seguros». En el futuro, los solicitantes de asilo podrían ser devueltos incluso si solo tienen vínculos mínimos o indirectos con un tercer país. ¿Qué significa esto para los solicitantes de asilo?
Expulsiones y repatriaciones: ¿qué dice la ley?
Actualmente, en Alemania se aplica lo siguiente: solo es posible la expulsión si una persona tiene la obligación de abandonar el país y no existen obstáculos jurídicos o fácticos que lo impidan. Una persona tiene la obligación de abandonar el país, por ejemplo, cuando su solicitud de asilo ha sido denegada definitivamente y no dispone de ningún otro permiso de residencia.
Sin embargo, una expulsión no puede llevarse a cabo de forma automática e inmediata. Las autoridades deben comprobar siempre si existen obstáculos legales que impidan la repatriación. Por ejemplo, nadie puede ser expulsado a un país en el que corra el riesgo de sufrir torturas, tratos inhumanos o un peligro concreto para su vida.
Además, existen los denominados «obstáculos reales a la expulsión». Entre ellos se incluyen, por ejemplo, la falta de documentos de viaje, la falta de conexiones aéreas o la negativa del país de origen a readmitir a una persona. Las razones de salud también pueden hacer que la expulsión no sea posible temporalmente o que deba aplazarse.
Si la expulsión no es posible de momento, a las personas afectadas se les suele conceder una autorización de permanencia temporal. Sin embargo, esta autorización no es un permiso de residencia y no implica que la persona tenga un derecho de permanencia permanente. Simplemente certifica que la expulsión está suspendida en este momento.
¿Qué significa esto para los solicitantes de asilo?
Para las personas cuya solicitud de asilo haya sido denegada y que no dispongan de ningún otro permiso de residencia, la nueva ley podría suponer que las expulsiones se preparen y se lleven a cabo con mayor rapidez. Se verían especialmente afectadas aquellas personas cuya obligación de abandonar el territorio sea firme y que no presenten obstáculos jurídicos o fácticos para su expulsión.
Aún no está claro qué cambios se introducirán realmente. Hasta el momento no se ha presentado ningún proyecto de ley oficial. Para que las nuevas normas puedan entrar en vigor, la ley debe ser debatida y aprobada en el Bundestag. El Bundesrat también debe dar su visto bueno.
Una cosa está clara desde ya: el Gobierno federal quiere mantener su línea dura en materia de política migratoria y dar mucha más importancia a las expulsiones.